PONIENDO EN SU SITIO A DON QUIJOTE
Hago un alto en la publicación de mis relatos para hacer algo en lo que no suelo emplear estas líneas, que es comentar sobre política.
Los que me han leído en alguna ocasión, o aquellos que sufren mis comentarios en sus blogs, habrán podido observar, por poco atentos que hayan sido, que como toda persona medianamente culta y aficionada a la Historia, cojeo del pie izquierdo, pues no se puede contemplar el pasado sin ponerse del lado de los más débiles, ni entender los grandes movimientos históricos sin ocuparse de las razones económicas que los causaron. Todos estos circunloquios son para decir que soy votante de izquierdas convencido. Pero de izquierdas izquierdas, no de esos que se llaman socialistas y hacen políticas de centro o de derechas para afianzarse al poder.
Sólo en una ocasión estuve tentado de votar al partido socialista. Más que nada, porque me impresionó la llamada que Alfonso Guerra, uno de los hombres más inteligentes que he tenido ocasión de conocer en persona, hizo durante una campaña para parar a las fuerzas de la derecha. Por suerte, en el último momento, recuperé la cordura y voté en conciencia, en vez de empujado por el miedo (aunque he de reconocer que después me he preguntado en muchas ocasiones si no hubiera sido mejor hacerle caso).
Con estos antecedentes por delante, no creo que nadie piense o sospeche que me guía un claro favoritismo hacia el partido político en el poder. Máxime cuando siempre me he declarado víctima de la política económica de dicho partido, que pretendiendo favorecer la creación de empleo, destrozó el panorama laboral con sus subvenciones a los contratos eventuales, cuyas consecuencias hemos sufrido muchos de los de mi generación y los que posteriormente accedieron al mercado de trabajo.
Pero, aunque siempre se ha dicho que los enemigos de mis enemigos, son mis amigos; no puedo por menos que declararme en contra de la invasión por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica en el panorama político. Me declaro en contra de que esos sinvergüenzas, vagos y parásitos (léase cardenales, obispos y arzobispos) y demás categorías eclesiásticas se dediquen, en democracia, a manipular votos y a favorecer a una opción política sobre otra. Por varias razones.
La primera y más importante, es porque nada legitima a una organización que se ha dedicado a lo largo de su historia a mentir con todas las armas a su alcance, a publicitar ante todos sus fieles que ellos son los poseedores de la verdad. Voy a ser justo: es posible que, ciertamente, conozcan la verdad, pero desde luego, no han hecho partícipes de ella al resto de la humanidad a lo largo de su existencia. Muy al contrario, se han dedicado a ocultarnos los datos históricos y a manipular ésa verdad a su favor, siempre que les ha apetecido o les ha interesado. Y lo siguen haciendo en la actualidad.
Que estos sinvergüenzas de la Conferencia Episcopal pregonen que no se debe votar a los que pactan con ETA, cuando han sido muchos de sus miembros los que han dado cobijo a los terroristas, han protegido a sus dirigentes y han favorecido la creación de dicha banda de asesinos, es, no ridículo, no: es esperpéntico. Porque, para los que no lo sepan, ETA nació bajo las togas de la iglesia de Euzkadi. Y muchos de los que hoy proclaman con la boca llena de humanidad que la vida es lo más importante, financiaron y enseñaron, en su día a los dirigentes terroristas, para obtener el favor de las familias dirigentes de la zona, que eran las que tenían el dinero que ellos pretendían.
No se lleven las manos a la cabeza, no. Creo recordar que al menos uno de los miembros de esa Conferencia Episcopal era, en 1959 uno de los impulsores de la escisión de ETA del PNV. Y otros de sus miembros hasta hace menos de diez años, eran de los que decían que había que entender el odio de la organización criminal y perdonar a sus miembros... y, por supuesto, respetar a los presos de ETA, que tenían todo el derecho a proclamarse presos políticos... Así, sin vaselina...
Voy a hacer un inciso, y así me desahogo del todo. Hace unos días leí una cosa que me encantó en uno de los blogs en los que caí casualmente. Un antiguo jugador de rugby explicaba, a propósito de la detención de Portu y Sarasola, y de la denuncia por supuestos malos tratos, que cuando uno juega a rugby debe entender que los que están fuera de juego no existen; es decir: el jugador que no respeta las leyes del juego, no puede esperar justicia, puesto que para el resto de los jugadores que sí las respetan no existe. Así, si tú te colocas delante del balón, no esperes que el árbitro sancione a los jugadores que te pisan la cabeza o te meten un par de buenos puñetazos para que retornes a tu sitio. Al colocarte delante del balón dejas de existir para los del equipo contrario, para tus compañeros de equipo y para el árbitro, así que pueden pasarte tranquilamente por encima, o como me pasó a mí, morderte y arrancarte un trozo de carne, que sigues sin contar para nadie, y por tanto, no tienes derecho a reclamar. Vuelve a tu sitio, respeta las reglas y luego reclama lo que quieras, pero dentro de la ley.
Vuelvo al tema principal. Dejando a un lado lo que cada uno opine sobre la banda terrorista y sus motivos, no me parece coherente que por oportunismo político, hoy defiendas a unos asesinos y mañana crucifiques a quienes tratan de acabar con ellos con los medios que les proporciona la ley. Porque, puestos a ser ortodoxos, y a escuchar a estos hipócritas, no se debería votar a ninguno de los partidos que han formado gobierno en este país; ya que TODOS, sin excepción han pactado con ETA y han tratado de acabar con ella por la vía de la negociación (y por la policial) con mayor o menor éxito.
Pero no se vayan, amiguitos, que aún hay más. Que la organización menos democrática sobre la faz de la tierra, pretenda dirigir nuestras opciones democráticas es ya el paradigma del absurdo. Una organización que debería ser juzgada por crímenes de lesa humanidad, como se suele hacer con los dictadores que acaban derrocados. Una organización que se arrima a quien esté en el poder, sin importar su ideología o los crímenes que haya cometido, por el simple hecho de ser el que manda. Que ha apoyado y apoya en la actualidad los regímenes políticos y las dictaduras más aberrantes. Que sigue siendo la mayor accionista de las más importantes empresas de armamento del mundo. Y que se crean con la fuerza moral de darnos lecciones de convivencia...
Es que no encuentro palabras para definirlos. Embusteros, farsantes e hipócritas se me quedan cortas. Los mismos que protegen a sus miembros aunque hayan cometido crímenes tan monstruosos como violaciones, estupro, pedofilia y abuso de menores, se atreven a darnos lecciones de moral. Que triste...
Y lo peor de todo es la falta de memoria de los que les escuchan. Dan ganas de gritar: "PERO ES QUE SOIS TONTOS O QUÉ".
Y todo por cuatro duros de mierda. Por que, no nos engañemos. Esta reacción, como todas las que tiene la Iglesia, tiene un trasfondo económico, puesto que sólo buscan perpetuarse a sí mismos en el tiempo. Haber pasado del 0.52% de la declaración de la renta al 0.7% no les basta, saben que cada vez más gente se va dando cuenta de su anacronismo y declinan donar su dinero para mantener a tanto parásito como vive en sus filas. Y como en 2007 se llegó al acuerdo de que el Gobierno (es decir, todos los españoles) no volvería a sufragar la diferencia entre lo que recauden con dicho impuesto y lo que necesitan para su mantenimiento... Pues vamos a ver si apoyamos al gangoso y éste nos ofrece algo más de dinerito.
Esta es la triste realidad de la entelequia en que nos pretenden hacer vivir los clérigos. Como dijo uno de los filósofos más importantes de nuestra historia, don Miguel de Unamuno en su obra "Don quijote y Sancho". "Amigo Sancho, con la iglesia hemos topado".
P.D. No, no me he equivocado. El título de este post es de justicia, pues Alonso Quijano dijo a Sancho Panza "Con la iglesia hemos dado", refiriéndose a que habían encontrado la iglesia que buscaban. La otra frase, mucho más famosa y que se refiere a la Iglesia como institución, procede de la fina inteligencia de Unamuno en la obra citada... Por poner las cosas en su sitio, que es lo que corresponde.
P.P.D. Sugiero que busquéis estos vídeos en Youtube y leáis los comentarios de "Acerca de este vídeo". No tienen desperdicio.





