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jueves, 27 de septiembre de 2007

Radical y extremista

Hace ya algunos años años, un científico americano (del norte, por supuesto), que de allí vienen los buenos científicos; descubrió un gen en las margaritas que podría modificar, estableciendo una serie de ventajas en el cultivo de esta planta.

Otro gran científico de la misma nacionalidad logró cultivar unas margaritas de gran belleza con una serie de características, que además la hacían muy especial: entre ellas destaca el color, en vez de ser blancas por fuera y amarillas por dentro eran de color azul en los pétalos y verdes en los estambres. Además del color era destacable la circunstancia de que se podían plantar hasta en un cartucho de bolígrafo vacío, ya que no necesitaban mucha tierra y el cultivo hidropónico había avanzado mucho en los últimos años. Y por si fuera poco estas ventajas, descubrió además que esta nueva variedad de color azul no se reproducía por sí misma, sino que había que cultivarla específicamente, con lo cual daba solución a la multitud de problemas que se habían suscitado sobre la libre proliferación de margaritas en nuestros campos y parques.

Sí, porque esa circunstancia o característica de las margaritas salvajes se había convertido hace ya algunos años en un problema bastante grave. Tu plantabas un prado de césped en cualquier sitio y antes de que te dieras cuenta, las margaritas salvajes se habían apropiado del sitio, afeándole con sus chillones amarillos y blancos, disimulando en vez de adornar el verde propio de la hierba. Y si además lo que deseabas era adornar tu jardín, lo lógico es que cada uno eligiera el color con que deseaba hacerlo. Las margaritas salvajes no tenían derecho a salpicar lo que con tanto trabajo te había costado plantar. Así que en poco tiempo, las margaritas de color azul se pusieron de moda, obteniendo una gran acogida entre el público en general y entre los amantes de las margaritas en particular.

Pero por si fueran pocas las ventajas de la nueva raza de margaritas, de repente, una serie de desaprensivos poco amantes de las plantas (que de todo tiene que haber en este mundo) comenzaron a hacer de las suyas tanto en los jardines públicos como en los privados. Estos vándalos se dedicaban a pisotear las margaritas salvajes, con lo que los jardines cada vez tenían peor aspecto, con todas aquellas margaritas aplastadas y medio muertas. Lo malo es que les debía de resultar simpático eso de hacer el bestia, porque más pronto que tarde comenzaron a no hacer distinción entre las margaritas salvajes y las cultivadas. Así que por mucho que te esforzaras, al final no compensaba tener un jardín como Dios manda. Si no eran las margaritas salvajes la que lo invadían, los gamberros estos que les importaba un huevo la naturaleza, te lo pisoteaban por menos de nada.

Yo puedo presumir que fui uno de los primeros en darse cuenta que el futuro del cultivo de margaritas estaba en la nueva variedad, lo que llevo a gala y publicito siempre que puedo. Además, junto con una serie de amigos también amantes de las margaritas, nos dimos cuenta que podíamos tener en casa el jardín que soñábamos, ya que las margaritas azules sólo se reproducían al ritmo que nosotros mismos marcábamos, obteniendo multitud de mejorías en el cultivo de las mismas dentro de espacios cerrados, como pisos, terrazas, despensas, etc. De ahí a formar nuestro propio grupo de defensa de las margaritas medió poco tiempo. Se puso de moda crear grupos en defensa de las margaritas, así que nosotros formamos el nuestro, con nuestro propio ideario y, como no, un foro en Internet, que es lo que hace la gente moderna.

No faltaron voces discordantes que nos tachaban de nazis, racistas y radicales, pero eso poco nos importó. Ante las pruebas científicas que nos avalaban, nos limitamos a ignorar que la evolución había preparado a las margaritas para reproducirse rápidamente, aprovechando ésa ventaja para superar los problemas y crisis en el perfeccionamiento de su adaptación a un medio hostil. Ignoramos también que el excesivo cultivo de margaritas azules lo que realmente producía era un empobrecimiento de la variación genética de toda la especie. Lo realmente importante es que podíamos controlar su cultivo y adaptarlo a nuestro modo de vida. Al fin y al cabo, lo que los nazis hicieron con los judíos fue mejorar la raza eliminando a los ejemplares más débiles ¿no?.

A lo largo de los años, los postulados de nuestro grupo se fueron haciendo cada vez más firmes, llegando a convertirse casi en un credo de vida. Incluso establecimos una serie de protocolos que nos permitían hacer salidas al campo y recoger margaritas salvajes (pobres ellas viviendo en las peores condiciones de vida posibles), transformarlas en margaritas azules y cultivarlas en casa. El siguiente paso fue crear una brigada de rescate para recoger las margaritas que los barrabases (aquellos desalmados pisoteadores) habían arrasado y recuperarlas con todo nuestro amor. Eso sí... limitando su libre crecimiento y transformándolas en un par de generaciones en margaritas azules, claro... si no, ¿para que nos íbamos a molestar en hacer el trabajo...?

Todas estas buenas acciones nos proporcionó una fama de almas caritativas y tolerantes que se correspondía perfectamente con lo que la opinión pública pensaba de nosotros. A las voces discordantes que fueron surgiendo dentro del grupo con los años, nos limitamos a ignorarlas, vituperarlas, acosarlas y finalmente expulsarlas de nuestro paraíso. Al fin y al cabo, la razón era nuestra, de nuestra propiedad, así que no estábamos obligados a tolerar desviaciones en las líneas generales de acción. Yo sé perfectamente lo que quieren las margaritas, que para eso llevo tantos años rescatándolas. Y quien no esté de acuerdo conmigo está muy equivocado y punto.

Por ejemplo, y para no ir más lejos en el tiempo: Hoy mismo, ha entrado en el foro una chica para ofrecer unas preciosas margaritas blancas y amarillas a quienes deseasen tener ésa variedad en casa... Jajajajajajajjaja... lo que nos hemos podido reír a su costa... la pobre pensaba que podía colocarnos sus margaritas sobrantes. En menos de dos minutos, algunos de los más radicales miembros de mi grupo estaban acosándola para que cercenara la posibilidad de reproducirse de sus margaritas salvajes. Yo, en mi papel de moderador del foro, la he sugerido que se aprenda el ideario del grupo antes de ofrecer material genético corrupto en un lugar en el que sólo se admiten margaritas como las suyas si tienen graves taras, si han sido pisoteadas o si vienen enfermas, pues así nuestra conciencia nos permite castrarlas sin problemas. Como se ve que la chica tenía algo de carácter (estas son las peores, que no quieren entrar en razón) ha tratado de justificar la crianza de esas aberraciones de la naturaleza en su amor por la especie, y ha intentado razonar con nosotros con argumentos de tolerancia y libertad de elección... la ingenua... Si lo que importa no es eso. Lo que importa es que nosotros estamos en lo cierto, y nadie más. Las demás consideraciones no tienen cabida en nuestro grupo.

Por supuesto, ante la avalancha de opiniones en su contra, no la ha quedado más remedio que rendirse a la evidencia, y ha salido por patas del foro. Lo a gusto que me he quedado con la sentencia irónica que he escrito al final de su post... Somos grandes, somos muchos y somos perfectos ¿Que nos importa a nosotros las opiniones de los demás?

¿Ridículo?... Quizás... ahora volved a leer el texto, y cambiar la palabra margarita por gato... la realidad siempre supera a la ficción.



Por supuesto, sigo diciendo que las generalizaciones no son buenas, que no todo el mundo es tan malo como parece, y que en todo grupo siempre hay gente buena, que merece la pena conocer, y otros a los que hay que dar de comer aparte.

lunes, 16 de julio de 2007

A un político

Hoy toca doble post:
Por primera vez, voy a dedicar un post a un político de altura. Concretamente a un ministro. Pero no os asustéis: además de político, es abogado, actor, un maravilloso músico y un cantautor extraordinario.

Aunque no es un cantante fuera de lo común, su voz tiene un timbre tan especial y tan reconocible, que no necesita presentación ninguna. En cambio, su obra como compositor sí debería ser publicitada, ya que muy pocos conocen la gran labor realizada por este panameño. Con su primer disco propio (el segundo en el que participaba) marcó un antes y un después del mundo de la salsa... y un hito en el mundo de la música. Todos hemos bailado alguno de sus temas, aunque no todos sepan que él es el autor. En mi modesta opinión es, junto a Willie Colón y Ray Barreto, el cúlmen de la música hispana en EEUU. Un tipo muy inteligente y polifacético; tanto que su nombre provoca un caos en la memoria de Google, con sólo 1.320.000 entradas...

Os dejo unas cuantas de las 15.032 versiones que he encontrado en internet de su canción más conocida y reconocible. No son las mejores, pero son las primeras que se puede encontrar en el buscador.

Así que, por favor, por primera vez, ruego a todo aquel que lea esto que se ponga en pie. No para rendir homenaje y felicitar el 59 cumpleaños de este genio, sino para bailar, que se os irán los pies sin querer.


Feliz cumpleaños, Dr. Rubén Blades Bellido de Luna... un saludo desde España para el ministro de Turismo de Panamá.


En directo... impresionante:





Con Willie Colón:





Un canto contra el racismo:






Dos versiones de estas canciones en la cálida voz de Manel Joseph de la Orquesta Platería. Un recuerdo muy especial al Gato Pérez y a Jaume Sisa, dos de sus fundadores: