Patry ha intentado poner este vídeo en su blog, pero no lo conseguía, así que me he ofrecido para comprobar a ver si era un problema del código de enlace. Por lo que se ve no hay problema... o al menos no tanto como tienen algunos padres para cambiar el pañal a sus hijos... Así no me extraña que tengamos mala fama los hombres... con lo que me divierto yo mordiendo el culo de mi hija y haciéndole pedorretas en la barriga... Hoy sin ir más lejos, a base de correr detrás de ella para que no se eche encima de todos los perros que ve por la calle; a base de lanzarla al aire para evitar que se me escapara cuando estábamos sentados en una terraza y a base de cogerla de las manos junto a mi esposa y llevarla en volandas a la carrera por la calle colgando sólo de las manos ha conseguido que se me pasara el mal humor oyendo sus risas en apenas un par de horas. Para que luego digan...
Lo siento mucho. Ruego que me perdonéis. No suelo enfadarme muy a menudo -apenas un par de veces al año- pero los cabreos me suelen durar bastante... Quizá por eso me suelo tomar las cosas con el mejor humor posible y siempre procuro estar de broma, incluso cuando los problemas me agobian. Así evito enfadarme.
No entiendo cómo, pero la noticia del post anterior me ha afectado más de lo que yo pensaba... y hoy sigo tan enfadado que no he podido dormir bien. Mañana será otro día.
Que no me cabe en la cabeza que alguien pueda hacer daño a una niña de 18 meses, por muy enfadado que se esté.
Que tengo una hija de casi ésa edad y tengo que contener mi instinto de correr hacia ella cada vez que se da un topetazo para no mimarla demasiado y no protegerla en exceso, convirtiéndola así en alguien demasiado dependiente.
Que es a eso a lo que te empuja el instinto, no a hacer daño a tu propia prole.
Que ni siquiera las ratas, más agresivas que el ser humano, son capaces de herir a sus crías. Ellas que entienden la agresividad como una forma de relación. Que sus encuentros y reconocimientos de jerarquía dan lugar a empujones como si se tratase de un concierto heavy; y que acaban haciendo que sus colas se enreden en nudos imposibles de desatar, muriendo de pura violencia contenida, de agobio y de frustración –lo que se ha dado en llamar “rey de ratas”- son capaces de dañar a sus retoños ni siquiera por omisión.
Que otros animales con fama de muy agresivos, como por ejemplo los diablos de Tasmania, son capaces de morir de rabia, golpeándose contra cualquier cosa antes de infligir perjuicio a sus cachorros.
Que me dan ganas de coger el mango de mi hacha y liarme a hostias con tanto hijo de puta que hay suelto por el mundo (con todo mi respeto a las prostitutas y a sus hijos, que no tienen la culpa de que en mi idioma no se conciba mayor insulto).
Que, por tanto, ¡¡¡¡ME CAGO EN LA PUTA MADRE QUE LE PARIÓ A ÉSE ENGENDRO, A SU FAMILIA Y A TODA SU RAZA!!!!
Que el suicidio no es suficiente castigo por el delito cometido.
Que tendría que haber sobrevivido para sufrir mucho y muchísimo tiempo, y aún así, no habría expiado su culpa.
Que espero que no tenga más hijos por ahí sueltos, porque los genes de ése individuo no deberían transmitirse, por el bien de la humanidad.
Que, por favor, si los tiene, alguien con autoridad condene a muerte a los engendros de ése cabrón, que su ADN debe perderse, no vaya a volver a pasar en el futuro.
Que sé que me estoy pasando, pero tengo un cabreo que no se lo deseo ni a mi peor enemigo.
Que nunca he entendido cómo alguien puede abusar de su fuerza física con una mujer o un niño.
Que siempre he pensado que quien golpea a una mujer debería cortarse la mano con que cometió tamaña villanía.
Que me los dejen a mí, por favor. Sólo pido una habitación a oscuras y la posibilidad de que midan sus fuerzas contra mi rabia, a ver si así demuestran los hombres que son...
Que no puedo escribir más porque tengo las gafas empañadas de lágrimas de rabia y de ganas de dar un mordisco en la yugular al mundo entero.
Aunque sé que eso no arreglará la injusticia cometida... pero al menos igualaré el tanteo: LO PROMETO.
P.D. Por favor, si hay alguien que tenga posibilidad de llevar a cabo mi petición, que los vaya ordenando por tamaños: los más grandes primero. Y un orinal para los que esperen...
¿Que me han dado un premio?... ¡Y por hacer pensar, encima! Joer, no me lo puedo "decreer". Mira que el premio podía haber sido por ser guapo, listo, alto y con los ojos azules... pero por hacer pensar... jajajjajaja... que cachonda eres Rachel... Espero que tu chico no se ofenda, pero estoy empezando a quererte. Lástima que te vayas de vacaciones justo cuando yo vuelvo de hacer de misionero.Vale, acepto el reto y procuraré hacer los honores correspondientes. El premio ése de hacer pensar se lo voy a dar...........
-A la Interrogación: Porque piensa mucho más y mucho más rápido que yo, lo que me causa sincera admiración.
-A Kt: Porque aunque no estamos de acuerdo en muchas cosas, me fascina su sencilla (aunque algo pesimista) forma de ver la vida.
-A mi amiga Paula, que recientemente ha abandonado la actividad en su blog para dedicarla a sus amores, pero que me alegraba cada fin de semana con sus conocimientos de lírica y sus trucos de magia.
-A Almudena enamorada, porque sí... me gusta su blog.
-A mi hija Sofía, por que me hace pensar en las cosas que quiero decirla antes de que se enfrente ella sola a la vida, y egoístamente, porque si es cierto que esto sirve para que la gente visite el blog, quiero que todos vean el orgullo de padre que me invade cuando miro a mi niña.
Hay otros muchos blog, como el de Belén, que no he nominado, pero que me encantan y me hacen pensar. No los cito porque ellos ya tienen la enseña de este premio y no es cuestión de repetirse. Pero que conste que los hay...
Hala, ya he cumplido... Ahora voy a agradecer a una visitante que he tenido recientemente el que me haya recordado que el pasado día 3 de Agosto fue el cumpleaños del mejor cantante que he conocido en mi vida: Nino Bravo. Felicidades maestro... que los mediocres se avergüencen de versionarte y que los que tantos discos venden alucinen con tu legado y tu voz.
AVISO: Este es un post no apto para diabéticos. Un post pastel, pastel total... con tanta dulzura como emana el olor de mi hija, que aún tengo pegado a la piel. Y es que he pasado el finde en casa de unos familiares con la niña pegada a su papi todo el día y toda la noche, así que se me ha quedado impregnado su olor, su ternura, sus risas, sus mimos, sus carreras alocadas, sin visión alguna del peligro de caerse a la piscina o de estazarse contra una piedra o un bordillo; su forma de disfrutar de los abrazos de mami (mami, a ti también te quiero mucho, y no te he prestado atención en todo el fin de semana), de comer tratando de participar en las conversaciones con ése idioma propio mezcla de swahili y castellano y pelear a la vez con nosotros por llevarse ella misma la comida a la boca; de sorprenderse de todo lo que ve, poniendo la boquita de piñón y los ojos como platos... Ayer, cuando volvíamos, me acordé de esta canción de María Grever, una grandísima compositora mejicana romántica... No he encontrado la versión que yo quería, pero os dejo esta de Verónica Villaroel, una soprano chilena excelente, a la que merece la pena oír en Il trovatore...
Como dije ayer, tengo muchas cosas nuevas que contar. Para empezar, el lapsus de tiempo entre entradas de este blog no se debe a que me haya cabreado porque hayan dado el Príncipe de Asturias al farsante de Al Gore; ni porque me haya marchado de vacaciones, que con las subidas de tipo de interés de las hipotecas me parece a mí que este año no va a ser... Es que por fin, después de tirarme años despotricando contra el Güindos en sus distintas versiones, tras haber intentado implementar mil y una veces (desde Mandrake, allá por el año 98) una distribución de Linux en mi ordenador, tras pelearme una y otra vez con la configuración de RedHat, por fin, como digo, he conseguido instalar Ubuntu en mi ordenador... y estoy más contento... Muchas gracias al equipo de Ubuntu.es por sus detalladas y amables explicaciones. Por fin puedo desvincularme del amigo Guillermo Puertas y sus timos institucionalizados. Por eso he estado tan ausente esta temporada. No he parado de estudiar para tener a punto un sistema operativo que, de momento, no me está dando más que alegrías. Este no es el primer post que elaboro desde el nuevo sistema operativo. El primero fue el de Miguel Rios. Pero como he estado tan liado, no tenía tiempo para mucho más. En estos días han surgido multitud de noticias que me gustaría comentar. Y es que alguna de ellas no tiene desperdicio. Pero he pensado que después de la tristeza del post de ayer, hoy me apetecía comenzar el día con algo alegre... y me he acordado de Les Luthiers. Éste es uno de los mejores momentos que he tenido oportunidad de ver en directo. Y, desde luego, he visto muchos de estos genios del humor. Por desgracia, me pierdo muchos detalles de sus conciertos: o bien porque mis propias risas no me dejan escuchar, o porque las lágrimas no me dejan ver. Pero esta vez "lo vi claramente... ebria va con hache...":
Dedicado a mi niña, que con menos de un año, supo reconocer la genialidad de estos tipos la primera vez que les escuchó.
Hay un montón de estudios, no sé si científicos o pseudo científicos que cantan las excelencias de la risa. Tanto su poder curativo como su efecto sobre todos los seres humanos no necesita ser demostrado. Durante toda mi vida me he dado cuenta que reír es la mejor terapia para solucionar problemas de cualquier clase; así que, a mi alrededor, voy esparciendo risas y tratando de contagiar a quienes me rodean de esta extraña enfermedad cuyo síntoma más inmediato es hacer que el tiempo que empleamos en hacerlo se convierta en algo agradable, que merece la pena repetir.
A pesar de mi aspecto de guardia civil cabreado (con todo mi respeto hacia la Benemérita, es una forma de hablar), en realidad soy un auténtico payaso en el mejor sentido de la palabra. Un cachondo mental cuyo único propósito en la vida es ser feliz y hacer feliz a los que me rodean. Esto es en realidad lo que me hace sentir bien, lo que da sentido a mi vida.
Y es una de las cosas más importantes que tengo que transmitirle a mi hija: no hay nada tan grave, ningún problema tan acuciante que no pueda ser acompañado de, al menos una sonrisa. Ni tan siquiera la muerte de alguien querido, merece la tristeza que nos causa, si, como preconizan todas las religiones, pasamos a una vida mejor. Y si, como es mi caso, eres agnóstico, piensa que esa persona pasará a vivir en el recuerdo de sus conocidos, de su familia, de sus amigos. Y los recuerdos de alguien, con el tiempo, son sólo los más agradables. Quizá nos iría mejor acompañar a nuestros seres queridos con risas en su tránsito y con el recuerdo de nuestros mejores momentos a su lado... Sí, en realidad a mí me gustaría que me despidieran así. De modo que lanzo esta petición a mi familia y a mis seres queridos: Si tengo la mala suerte de abandonarles a ellos antes que ellos a mí, quiero que en mis funerales haya canciones y chistes. Quiero que se considere esto como una de mis últimas voluntades, de mi testamento.
Efectivamente, la sonrisa tiene un poder escasamente explotado. Muy poca gente conoce realmente el efecto que produce entre nuestros semejantes. Me viene a la memoria una anécdota que leí en una ocasión sobre los mejores estafadores del mundo: la policía encontraba serios problemas para encontrar personas que denunciaran la estafa de la que habían sido objeto, ya que los estafadores siempre dejaban buena impresión en sus estafados por el simple hecho de sonreír y hacer sonreír a sus víctimas; se encontraban con que dichas víctimas, cuando se daban cuenta que al poner la denuncia podrían causar algún mal a quienes les habían estafado, se echaban atrás con excusas tan peregrinas como que “es que era una persona tan agradable...”
Así que, hija mía, ahí va mi consejo: sonríe siempre. Y aprende a pedir favores con una sonrisa, te darás cuenta que las personas tienden a conceder los favores que van acompañados de una sonrisa sincera sin preguntar siquiera las razones.
Hace poco, a mi mujer se la ocurrió un chiste que no sé si he colocado ya en este blog: nuestra hija tiene tanto éxito allí donde va que nos planteamos cambiarle el nombre por San Miguel, haciendo referencia al slogan del anuncio de cerveza, por que donde va, triunfa. Y si causa tanta sensación es porque derrama alegría a su alrededor. No es una niña tímida; está acostumbrada al trato con “desconocidos” (para ella, claro) y no extraña en los primeros contactos con la gente. Al contrario, enseguida coge confianza y comienza a reírpor cualquier causa, sin asustarse ante las nuevas situaciones que se le plantean. Un auténtico encanto de niña, coincide todo el mundo. Y muchas madres me preguntan cómo lo hacemos para criar a nuestra hija así, tan feliz. La respuesta es muy sencilla, aunque creo que influyen muchos factores en el resultado.
De momento, según mi madre, ha heredado la facilidad de sonrisa y el agradable trato de su madre, y según mi suegra, el cachondeíto endémico de su padre. Esos son buenos inicios, el factor genético ya lo tiene. Pero a mi modo de ver, hay algo más que ha influido en su carácter, algo más determinante. Y es que desde el momento mismo de su concepción, cuando nos planteamos que era el momento de tener un hijo (una hija, en mi caso, que yo lo tenía muy claro desde el principio), no hubo NI UN SOLO DÍA en todo el embarazo, ni uno sólo, en que en su medio acuoso y oscuro dentro del vientre de mi esposa, no se sintiera acompañada por gritos y risas a granel. Fijaos bien: he dicho ni un solo día. Todos, absolutamente todos desde el 27 de Mayo del 2005 al 4 de Marzo de 2006, nos íbamos a la cama en medio de risas y jolgorio. Todos los días se me ocurría un chiste nuevo o surgía alguna situación cómica que comentábamos al acostarnos y que nos hacía llorar de risa. Incluso cuando mi mujer comenzó a tener pérdidas de sangre por una deficiente implantación de la placenta y surgió la terrible posibilidad de perder al bebé, tuve la desfachatez de intentar animarla con un chiste sobre la fabricación inmediata de otro niño y la prisa que el que vivía dentro de ella tenía por salir... y claro... lo conseguí...
Con estos antecedentes ¿cómo no nos iba a salir una niña alegre?
Por desgracia, aún no he conseguido grabar una sesión de juerga familiar. No por falta de ganas, es que estamos tan ocupados en esos momentos disfrutando y riéndonos que ni siquiera se me ocurre coger la cámara para inmortalizarlos. De modo que voy a postear este otro video de risas infantiles para que, los que aún no son padres y no han tenido ocasión de disfrutar de esos momentos, se hagan una idea del efecto que causa esta extraña enfermedad.
No sé como definirme, ya que soy tan grande que los límites han de marcármelos otros. Siempre estoy de buen humor, pero como persona complicada, también tengo mis contradicciones y a veces (cada vez más a menudo con la edad)me convierto en un oso gruñón. Pero sólo eso, no soy agresivo ni peligroso, pese a mi aspecto. Me encantan los animales, sobre todo los perros y mi gata Misha; y hasta que nació mi hija, tenía pánico a los bebés. No soporto el abuso ni que me tomen por tonto... quizá porque lo soy un poco... Mi vicio es la lectura (si preguntáis a mi mujer, el tabaco) y prefiero una conversación inteligente a la pérdida del tiempo haciendo cualquier otra cosa. Lo demás que quieras averiguar, pregunta, que no me como a nadie, aunque tenga aspecto de Shrek.