el sexo de internet
Joer... no me acordaba que al iniciar este blog, me dí de alta en Google Analytics. Hoy, reorganizando mis favoritos, he entrado a echar un vistazo. Y me he llevado un chasco...
Paso porque mis visitas diarias no pasen habitualmente de la cuarta decena. Al fin y al cabo, no es mi objetivo sentar cátedra ni hacerme con una caterva de borregos que, en vez de pensar por sí mismos, prefieran recibir las noticias y críticas ya digeridas. Por suerte, los que me visitan tienen diferentes formas de pensar y su propio criterio. Bravo por ellos.
Paso también de que no aparezca en ninguna lista de blogs, ni que sea de los más visitados. No me importa, aunque todos los que estamos aquí aspiramos a cierta forma de notoriedad. Por no tener, no acaparo ni siquiera el interés de mi esposa o de mis amigos. Pero eso no es lo grave.
De las 1.272 visitas que ha recibido este blog (1.124 usuarios), los números se desgranan así:
645 visitas al manual de masturbación femenina.
419 al manual de como comer un coño.
Sólo 203 para el resto de las entradas. Y si te pones a analizar números, entre las etiquetas "coño", "masturbación", "cunnilingus" y "manual", se comen todas las visitas recibidas. Como dije ya en una entrada anterior, "Internet is for porn" digan lo que digan... todo lo que no contenga una referencia al sexo, no tiene interés. Y viceversa, si quieres tener éxito en este mundo de los blogs, cuelga un par de vídeos interesantes desde el punto de vista sexual, llena tu página de coños, culos y tetas y ya tienes un kilo de admiradores visitando varias veces al día lo que tengas que decir. Deprimente.
Lo peor de este tema es que, si eres un poco curioso y te das un paseo por los blogs de los expertos en el tema del sexo, te encuentras cada espécimen que da risa... Algunos de estos "expertos" no son más que vulgares plagiadores, nínfulas, e imberbes que convierten el sexo en una serie de instrucciones aburridas a llevar a cabo por los posibles lectores como robots. Y tengo que entonar mi propio "mea culpa"; ya que yo mismo he caído en la presuntuosidad de pensar que mi forma de hacer las cosas en la cama era la más adecuada, o interesante, o efectiva. Por suerte, la edad y la experiencia te enseñan que no es así. Por más que tu mujer y tus amigas te digan lo maravilloso que eres, lo mucho que sabes o lo bien que se te dan estos temas, nadie debería creerse con derecho a guiar a otros como se dirige un coche de radio control. Esto es así, porque, a la hora de la verdad, por más que leas, como no te lleves una chuleta a la cama, al final algo se te olvidará... y claro, ya no funciona el truco.
A mí siempre me ha gustado enseñar. Nací con la vocación de maestro. Pero una cosa es acercarte a las inquietudes de quién te pregunta, dar un par de consejos, orientar a los más perdidos, y otra muy distinta guiar paso a paso a quién no quiere, o tiene miedo a experimentar. Pero si lo más bonito de una relación sexual es precisamente éso: experimentar y acabar echando unas risas porque te has equivocado y el mordisco que te apetecía dar ha dado al traste con toda excitación. ¿Quién quiere perderse esto?¿Por qué cambiar esa experiencia por algo soso y rutinario? Me da a mí en la nariz que todo se debe al miedo. Miedo al sexo por sí mismo. Miedo al "fracaso"... ¿fracaso?... ¿Se puede fracasar en algo que no es y no debe ser una competición? Pienso que el fracaso es, precisamente, no intentarlo. Creo que ya hemos sobrepasado el momento de nuestra historia sexual en que lo importante es "satisfacer" a nuestra/o contraria/o. Afortunadamente eso ya no es lo importante, ya que somos suficientemente maduros como para buscar por nosotros mismos ésa satisfacción. Lo importante es compartir el camino para alcanzarlo... o eso me parece a mí...
Para los que se acercan por primera vez al sexo, para los que están más perdidos, no quiero renunciar a publicar guías ORIENTATIVAS sobre cómo optimizar el placer en pareja. Pero me niego a que se consideren éstas como manuales de instrucciones. Porque, afortunadamente, cada persona es distinta. Nuestro ADN permite que no se repitan gustos ni inclinaciones. Pese a quien pese y por mucho esfuerzo globalizador que nos quieran imponer, por mucho que nos quieran uniformizar.
Así que hago una pregunta a los lectores de este blog ¿Sigo publicando consejos o me guardo lo que sé para mi propia intimidad?
Matemos los mitos: no conozco a ningún hombre que no jure ser el mejor amante del mundo ni a una mujer que no asegure ser la más explosiva bomba sexual existente... en cuanto cogen un poco de seguridad en sí mismos... que esa es otra.
