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jueves, 6 de marzo de 2008

NO ME PUEDO RESISTIR

A pocos días de las elecciones generales, y después de una campaña tan nefasta por parte de los líderes de las dos fuerzas políticas mayoritarias; no me resisto a señalar algunas consideraciones importantes sobre el injusto y parcial sistema de votación que se utiliza en este país, por si a alguien de los que me leen le pueden servir para recuperar la ilusión o las ganas de acudir a las urnas el próximo domingo.
Apenas comenzada la campaña, mi mujer se quejaba amargamente del poco peso que tienen los más de cien partidos políticos que se presentan a estas elecciones, frente a los dos partidos mayoritarios en los medios de comunicación. Como es una pesada (en el buen sentido de la palabra) y su alto sentido de la justicia no la deja ver las cosas como son en realidad, no podía entender que se prestase tanta atención a unos pocos y tan poca a todos los demás; así que tuve que hacer un ejercicio de investigación y docencia para explicarle la famosa ley de Hondt y convencerla que el criterio de proporcionalidad sí se practica en dichos medios de comunicación; y que la Junta Electoral Central reparte el espacio de publicidad para cada uno en función de los resultados obtenidos en las últimas elecciones. Otra cosa distinta es que el sistema sea justo, hoy por hoy, pero legal, no cabe la menor duda de que lo es... y además se cumple a rajatabla (o al menos eso quiero creer).
Pero pocos días después, un compañero suyo (no en vano se dedica a la docencia profesionalmente) nos hizo llegar este estupendo ejemplo de cómo funcionan las cosas que os reproduzco a continuación (Y perdón si presupongo que casi todos mis lectores son votantes de izquierdas. Bien sé que no es así siempre, y lo respeto; aunque me resulta difícil entender que haya personas inteligentes, cultas y conocedoras de la Historia que, siendo trabajadores, se decanten por el voto a la derecha, no puedo por menos que aceptarlo, pues ya ha habido un gobierno de derechas en este país en el que hay más de 22 millones de trabajadores... ;-P):

Os pediría que echaseis un vistazo al archivo, que reproduzco a continuación y después, si queréis, la reflexión y matizaciones sobre el mismo.

¡Muchas gracias!





REFLEXIÓN:

Sobre el archivo que acabamos de ver, que por cierto corresponde a las elecciones municipales de 2003, en Valladolid, quiero hacer una matización. Está muy bien y es perfectamente aplicable a cualquier elección en la que se escoja a un número elevado de representantes (por ejemplo, el ayuntamiento de Valladolid, donde efectivamente se escogen 29 concejales, o unas elecciones generales en una provincia como Madrid, o Barcelona, con muchos diputados). En cambio, no sirve para unas generales en una provincia como Valladolid, ni mucho menos Palencia o Soria.

Como sabréis, el número de diputados depende en parte de la población. El reparto de los 350 diputados del parlamento se hace de la siguiente forma: a cada una de las 50 provincias, le corresponden dos diputados; Ceuta y Melilla escogen 1 cada una. El resto de los diputados, 248, se reparten entre todas las provincias proporcionalmente al número de habitantes. Así por ejemplo, en Valladolid o León se escogen 5 diputados, Palencia se escogen 3 diputados, 35 en Madrid, 12 en Sevilla, 16 en Valencia y 31 en Barcelona (si queréis ver exactamente cuántos corresponden a vuestra provincia, pinchad en http://www.elecciones.mir.es/generales2008/pdf/normativa/RD_convocatoria.pdf.

Usando una estimación de voto basada en las últimas municipales, nos sale que el PP conseguiría en Valladolid 106.000 votos, el PSOE 92.000 y IU unos 11.000 votos. Aplicamos ahora la ley electoral actual y nos sale una tabla como ésta:

/1 /2 /3 /4 /5

PP 106.000 53.000 35.333 26.500 21.200
PSOE 92.000 46.000 30.666 23.000 18.400
IU 11.000 5.500 3.666 2.750 2.200


Ahora nos ponemos a repartir:
- el primer diputado es para el PP (106.000)
- el segundo es para el PSOE (92.000)
- el tercero es para el PP (53.000)
- el cuarto es para el PSOE (46.000)
- y el quinto y último es para el PP (35.333)
IU no obtiene ningún diputado, pero es que además le faltan 24.333 votos para conseguirlo. Por el contrario, al PSOE le han faltado 14.001 votos para arrebatar el tercer diputado al PP (35.333-30.666, y todo ello multiplicado por 3).

CONCLUSIONES:

Con esto, yo sacaría tres conclusiones:

1. La ley electoral es una mierda, porque beneficia a los partidos grandes y especialmente a los partidos cuyo voto está concentrado en una determinada zona geográfica (partidos nacionalistas). De hecho Miguel Herrero de Miñón, ponente constitucionalista, afirmó en un debate ante Santiago Carrillo, que dicho sistema se pensó para lograr un parlamento no muy fraccionado, y por tanto un país más gobernable en aquella complicada etapa que fue la Transición, y también para evitar que el Partido Comunista sacara muchos diputados (que también hubiera complicado el asunto).

2. El denominado "voto útil" sólo puede aplicarse en aquellas zonas o elecciones en las que se eligen un reducido número de representantes (hasta 8 ó 9; como por ejemplo, las generales en provincias con relativamente poca población).

3. Como saber qué va a votar cada uno de los votantes de izquierda es imposible, hacer suposiciones tampoco sirve de mucho, por lo que estoy de acuerdo en que cada cual debe votar guiándose por su corazón. Pero VAYAMOS A VOTAR, por favor, porque en primer lugar, han muerto muchos españoles para que pudiéramos tener democracia en este país; pero además, es que una democracia con alto índice de abstención, es una democracia más débil, y ante el terrorismo necesitamos presentar una democracia fuerte (bien lo saben en Batasuna, que piden la abstención)

Ahora dejo a vuestra elección si mis reflexiones merecen la pena ser difundidas entre vuestros contactos. O si lo preferís, coged una calculadora y haced vuestras propias cuentas para saber a quien votaréis.

sábado, 19 de enero de 2008

EL FIN DE UN HOMBRE, EL PRINCIPIO DE UNA LEYENDA.


Este dibujo, de Sansón en el Norte de Castilla, resume como pocas imágenes el sentimiento de cualquier aficionado al deporte, en cualquiera de sus disciplinas, ante la noticia que se producía ayer mismo: Robert James Fischer, más conocido como Bobby Fischer, ha muerto en Reykjavík, Islandia... a la asombrosa edad de 64 años... justo el número de casillas del tablero de ajedrez.

Yo que no creo en las casualidades, sino en las causalidades, pienso que un hombre que comenzó a jugar al ajedrez a los 8 años (aunque cuentan que aprendió a jugar con seis años con las instrucciones de la caja del juego), ha ido consumiendo las casillas que han conformado su vida y la pasión a la que la dedicó su portentoso cerebro, su fuerza vital y, en los últimos años, su razón.

Un dato más para alimentar su leyenda...


lunes, 3 de septiembre de 2007

De la bella interior y exterior

Hace poco recibí un correo con un texto que me pareció genial, porque es algo que llevo repitiendo a las mujeres de mi entorno desde hace ya algunos años. Dice así:

"Mujer...

A los hombres nos importa un carajo cuánto pesan. Es fascinante tocar, abrazar y acariciar el cuerpo de una mujer. Pesarla, no nos produce ningún efecto.

No hay belleza más irresistible en la mujer que la feminidad y la dulzura. Detalles simples y el buen trato, son equivalentes a mil viagras.

Un pecho es un pecho, las caderas, son caderas y punto. Si la naturaleza les dio ese aspecto curvilíneo, es por algo...a nosotros nos gustan así. Ocultar esas curvas equivale a tener tu mejor sillón en el sótano o en el desván de tu casa para que nadie lo vea.

El cuerpo cambia. Crece. No pueden pensar sin estar psicóticas, que les puede entrar el mismo vestido que cuando tenían 18 años. Además, una mujer de 35, que le entre la ropa de cuando tenía 18, o tiene problema de desarrollo, o se está autodestruyendo.

Nos gustan las mujeres que saben manejar su vida con equilibrio y saben manejar su natural tendencia a la culpa. O sea... La que cuando hay que comer, come con ganas...cuando hay que hacer dieta, hace dieta con ganas (no se sabotea ni sufre)... cuando hay que tener intimidad de pareja, la tiene con ganas... cuando hay que comprar algo que les gusta, lo compra (no piensa que le está quitando algo a sus hijos) sino que sabe que ella lo vale y por eso lo adquiere... cuando hay que ahorrar ahorra (y no sufre pensando en lo que se priva), porque lo hace por algo.

Algunas líneas en la cara, algunos puntos de sutura en el vientre, algunas marcas de estrías, no les quita su belleza. Son heridas de guerra, testimonio de que han hecho algo con sus vidas, no han estado años de vagas o en un gimnasio preocupadas por su figura. Han vivido.

El cuerpo de la mujer es el sagrado recinto donde nos gestaron a todos los hombres, donde nos alimentaron, nos mecieron y que nosotros sin querer, arruinamos llenándolos de estrías, de cesáreas y demás cosas que tuvieron que ocurrir para que estemos vivos.

Cuídenlo. Cuídense. Quiéranse. La belleza es todo eso. Todo junto."

Tengo poco que añadir a este compendio de consejos maestros. Como ya dije antes, es algo que sin orden ni concierto he predicado a las mujeres de mi alrededor con más pasión que tino durante los últimos años de mi vida. Lo importante es que hasta el otro día que recibí este correo no me había sentado a ordenar todo aquello que me gustaría haber dicho a mí sobre este tema:

Lo del peso está genialmente expresado. Diariamente me encuentro con mujeres alrededor que viven mirando de reojo a la báscula. O por exceso (la mayoría) o por defecto. Mirad a ver si vuestras parejas os preguntan a diario cuanto pesáis o si antes de cogeros en brazos para jugar o haceros un cariño os piden la tarjeta de la báscula, no vaya a ser que se hernien... ¿A que no? Entonces ¿Por qué es tan importante para vosotras?

Sé que la moda está hecha para las delgadas, o al menos eso dicen; aunque hace pocos días aprendí de una bloguera que las muy delgadas también tienen problemas para encontrar ropa de su talla.

Pero no me cansaré de decir que las más crueles con las propias mujeres. Si los hombres dictásemos lo que ha de estar de moda y el modelo de belleza que nos gusta, probablemente las claudias chíferes y las lindas evangelistas se hubieran muerto de hambre hace décadas. Y hablo de hombres, no de adolescentes con las hormonas en ebullición ni de tarados u obsesos. Ni tampoco de homosexuales amanerados que se creen creadores de tendencias. Pensad que probablemente ellos os odien por la feminidad que vosotras exhibís y de la que ellos carecen. ¿A esos envidiosos los estáis dejando que dicten vuestro canon de belleza? ¿No os parece un poco surrealista? A mí me daría terror saber que una de esas antiguas feministas que pensaban que los hombres deberían ser castrados diseñase los preservativos que uso... o mis pantalones siquiera. Así que ¿Por qué vosotras os plegáis a esas modas? Lo siento, pero me parece ridículo.

Los hombres, para nuestra desgracia, aún no hemos evolucionado lo suficiente. Seguimos viviendo en las cavernas. Si la Historia, así con mayúsculas, fuera realmente comprendida en vez de memorizada en las escuelas, os daríais cuenta que nuestro ideal de belleza no se ha modificado desde la venus de Willendorf. Los griegos, auténticos artífices de nuestra cultura, establecieron unos IDEALES de belleza en sus esculturas de Afrodita o en sus venus.

Si os fijáis en ellas no hay ninguna esquelética, aunque estén lejos de la de Willendorf. Pero imagino que hasta los propios escultores que pergeñaron el engaño debían convivir con esposas y hermanas que no tenían nada que ver con ese ideal, y que sin embargo les hacían muy felices. Tanto como para tener el tiempo suficiente para esculpir y crear arte.

El ideal de belleza femenina ha pendulado desde entonces muchas veces a lo largo de la historia de la humanidad. Pero desde siempre, a los hombres nos han seguido gustando las mujeres con curvas. Y las que no tienen tantas curvas pero son muy femeninas. Y las que no tienen ninguna de estas dos características, pero se preocupaban de hacernos felices. No conozco a ningún hombre de verdad al que le guste verse al lado de una muñeca siliconada, no siendo para pasear y despertar envidia a algún adolescente o colega tan inmaduro como él mismo. Pero vivir a su lado... eso jamás...

Llega un momento de todo macho de la especie en el que dejas de masturbarte pensando en tías despampanantes, o viendo vídeos de la red en la que aparecen porno stars rellenas como un pavo. En ése momento descubres que lo importante para excitarse es ver la belleza interior, la forma que una mujer de verdad tiene de vivir su orgasmo. Es cuando te gusta más ver a una hembra de verdad en las películas llamadas amateurs. Es cuando una sonrisa te encandila más que un par de tetas abultadas. Y es cuando te das cuenta que es el momento de vivir al lado de una persona que te proporciona tranquilidad, cariño y estabilidad. Y entonces te da igual si le sobran los kilos o le faltan pechos. Da igual si tiene unas estrías en tal o cual sitio. Lo importante es que has aprendido a amar y para nosotros vuestro culo es el culo más bonito del mundo. Sin comparación.




miércoles, 29 de agosto de 2007

Violencia y lenguaje



Tenemos, por desgracia, un idioma que no ayuda en los asuntos del amor. El nuestro es un idioma hecho para la guerra, derivado del latín vulgar que usaban los soldados eméritos que llegaban a nuestras tierras en busca de su recompensa por años de servicio en las Legiones. Un pequeño trozo de tierra en un país fértil y tranquilo. De ahí que sea el nuestro un vocabulario rico en insultos, descalificaciones y vituperios varios. Es agresivo en su sonido y más en su ejercicio, rico en sonidos fricativos, oclusivos y palatales, que parecen más gruñidos salvajes que elementos de comunicación.

Con estos mimbres no es extraño que hagamos los cestos que hacemos... si ya nuestro lenguaje es violento y agresivo, resulta difícil darle el sentido necesario para trocar aquellos rezongos en el reflejo de unos sentimientos que pretenden emocionar a nuestras parejas. Muy difícil, de verdad. A mí, al menos, me resulta complicado expresar emociones y sentimientos con las simples palabras, así que suelo recurrir al gesto, al sonido de una caricia o al sabor de un beso para ayudarme.

Pero imaginad que a la vez que tratamos de expresar nuestro amor por otra persona, tuviéramos la imperiosa necesidad de hacerle llegar también nuestra frustración, nuestros miedos, nuestras carencias y nuestra inseguridad. Es entonces cuando el origen castrense de nuestro idioma nos juega malas pasadas... y si encima nosotros mismos no andamos muy sobrados de personalidad, de seguridad en uno mismo o de seguridad en el amor que nos profesa la otra persona, es cuando nuestro animal interior se desborda y tendemos a pasar de la palabra a los hechos.

Pero no me gusta ser paternalista en este tema. La bofetada que inicia el camino de la violencia no tiene su origen sólo en nuestros fracasos o en la inoportunidad de nuestra lengua. Imagino que este tema, que da de comer a tantos expertos en psicología, sociología y antropología de nuestro país no puede tener un origen y un trasfondo tan simple como este. Ha de haber algo más en nuestra cultura que impulsa a creer a tanto necio que es superior a su pareja... o todo lo contrario... que es lo que me parece a mí, al menos. La mal llamada violencia de género ha de tener su germen en actitudes y costumbres mucho más complejas que lo que yo puedo imaginar. Porque lo cierto es que no imagino cómo se puede llegar a ésas situaciones. Ya he comentado en más de una ocasión que no entiendo el abuso en ninguna de sus maneras. No me cabe en la cabeza idea alguna que me impulse a hacer daño a las personas que aprecio. Así que no puedo entender su origen ni lo que pasa por la cabeza al animal que levanta la mano a su compañera o a sus hijos.

Pero sí puedo animaros a reflexionar sobre la violencia que ejercemos con nuestro lenguaje. Yo intento por todos los medios a mi alcance desterrar de mi cabeza expresiones como: “MI mujer”, “MI hija”, “MI amiga”... Porque aunque el lenguaje no ayude, sé positivamente que esos pronombres, de la clase “posesivos” (que fea palabra cuando se trata de nombrar a seres humanos) no hacen sino alimentar nuestro egoísmo y hacernos creer que, efectivamente, tenemos más derechos sobre otro ser humano que el de compartir con él nuestra vida o nuestra compañía.

Hace poco, una amiga reflexionaba sobre el abandono en el que se sentía cuando vio como un amigo (imagino que muy especial) separaba su vida de la de ella. Gema, que es muy, pero que muy inteligente, colegía que no hay violencia mayor que obligar a otra persona a hacer lo que en realidad no desea. Ánimo para ella, que con su inteligencia ha sabido encontrar el camino del verdadero amor, sin violencias y con ambos miembros en libertad. Con esa actitud y esa clarividencia es como realmente se llega a ser feliz.



viernes, 27 de julio de 2007

Vuelve el hombre

Observo, no sin cierta preocupación que el post dedicado a DémoNan ha tenido un éxito rotundo entre las féminas. Y gracias a Rachel, con su inconformismo y a Belén, con el último post-queja-grito-denuncia, me he puesto a pensar que es lo que buscan las mujeres de los hombres.

Belén denuncia, como hace unos pocos meses manifestaba mi amiga M. que ya no hay hombres en este mundo. Que las mujeres están hartas de buscar y no encontrar personas de sexo masculino (sexo, no género, he aprendido del genial Pérez Reverte) junto a las que crecer y hacer el camino vital en compañía. He dado vueltas y más vueltas al tema, tratando de entender que nos falta a los hombres para superar los exigentes baremos que nos imponen las mujeres de hoy en día... Y muy a mi pesar, tengo que reconocer que ellas tienen razón, aún nos falta mucho para superar el listón.

Aunque, claro, esto no es más que una generalización; lo cierto es que el prototipo masculino de hace unas décadas está tan alejado de las necesidades femeninas actuales como un neandertal del hombre moderno. Las chicas ya no buscan un hombre honrado, trabajador, dispuesto a pasar la vida de sol a sol en una fábrica con tal de sacar adelante a su prole, forofo del fútbol y de las partidas de cartas de sábado por la tarde, capaz de coger un destornillador y darle al vuelta a la casa a cambio de una mamadita; que se desayune con un carajillo y se vaya con su sobre, recién cobrado, de putas con los amigotes.

Este tipo murió allá por mediados de la década de los 70. Los hombres tardamos en darnos cuenta (de hecho, alguno aún no se ha enterado) de la defunción y, dispuestos como siempre a solucionar cualquier problema, incluso los que no estamos preparados para solventar, nos lanzamos a la metamorfosis tratando de incorporar a nuestro comportamiento virtudes femeninas que nos acercasen un poco más al ideal de nuestras mujeres. Y como siempre, comenzamos a frenar demasiado tarde. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya nos habíamos pasado de frenada. Nació el hombre-niña: un individuo solitario, frágil, tan femenino y sentimental que no despertaba en ellas más que lástima y deseos de protección. Conozco alguna pareja que se formó en aquellos tiempos... y estoy tratando de recordar si alguna de ellas ha sobrevivido al hastío y la dependencia sobre la que, al final estaba sustentada la pareja.

“¡Chicos, vamos a meter la marcha atrás!” –Fue el grito de guerra de la década de los ochenta-. Nos habíamos pasado de la raya y tocaba recomponer nuestra imagen para volver a impregnarnos de masculinidad, si queríamos volver a atraer a las hembras de nuestra especie. Como la marcha atrás es menos rápida pero más potente que cualquiera de las otras, pausadamente iniciamos nuestra transformación hacia el hombre metrosexual, mucho más masculino pero que había tomado prestados por el camino algún defecto de carácter que taraba gravemente el resultado. El nuevo hombre era mucho más seductor, buen amante (en fins...), más preocupado por su aspecto y casi obsesionado por complacer a las féminas. Muchas no se dieron cuenta de los defectos hasta que, tras años de convivencia, descubrieron que además era un egoísta patológico, más preocupado por su propia existencia que por desempeñar su papel dentro de la pareja. Y llegamos al momento actual.

Lo hombres hemos perdido gran parte de nuestro encanto por el camino. Como les ocurre a las niñas con sus padres a medida que crecen, las mujeres se dieron cuenta que no somos tan perfectos y todopoderosos como ellas creían. Y nosotros seguimos sin darnos cuenta que es lo que buscan ellas por una sencilla razón: no escuchamos. Ninguno. Me incluyo en el grupo. Estamos tan ansiosos por ser perfectos, por solucionar cualquier problema, que en cuanto comenzamos a notar un cierto desencanto en nuestras compañeras, nos ponemos manos a la obra a solucionar el inconveniente sin darles la oportunidad de acabar el planteamiento... y así nos luce el pelo... Señores, no traten de solucionar lo que no tiene fácil arreglo. Sé que es difícil de entender, pero ellas ya han madurado suficiente socialmente como para solucionar sus problemas ellas solitas, así que nuestro cometido no es ése. En multitud de ocasiones (casi todas, para ser fiel a la verdad) basta con escucharlas y ponerlas una mano sobre el hombro, para hacerlas sentir que no están solas.

He consultado con mis amigas. He llamado por teléfono a mi mujer para preguntar (cuando me dan estas venas la pobre no sabe si llamar a los loqueros o dejarme por imposible). He hecho un esfuerzo de imaginación y empatía; y creo que lo que buscan ellas es mucho menos que lo que nosotros estamos dispuestos a ofrecer. A saber, cualidades que tiene que tener un hombre:

- Fuerte, pero que no le de miedo mostrar sus sentimientos. Esto no significa que haya que ser un blandengue, simplemente que salgamos de nuestro autismo sentimental y compartamos con ellas nuestros deseos, haciéndolas partícipes también de nuestras inseguridades y carencias. Eso sí, cuando haya que poner los huevos encima de la mesa, no hagamos gala de esas inseguridades.

- Que aprenda a escuchar... aunque es mejor en esta asignatura venir enseñado. Este es nuestro peor defecto. Si no conseguimos esto, lo demás no tiene sentido.

- Que no haya perdido su habilidad manual. Las mujeres odian, por lo general, tener que cambiar una simple bombilla. Y además, al ser más intuitivas que nosotros, comprenden que necesitamos sentirnos útiles para ellas. Si eres un “manitas” tendrás oportunidad además de demostrar cuanto te interesa el último cambio que ha pergeñado para el baño. Usa esta habilidad a tu favor.

- Inteligente. No hace falta que seas un genio de las matemáticas, pero por favor, lee un poco, aunque sea el periódico diario (NO EL AS O EL MARCA), para ser capaz de mantener una conversación mínimamente coherente con tu pareja sobre cualquier otro tema que no sea el sexo.

- Romántico. Ojo, no ñoño, sólo romántico. Sé un poco perceptivo, estate atento, que no cuesta tanto, a las necesidades afectivas de la mujer. Esta cualidad no nos viene de serie, pero no basta con parecerlo. Hay que hacer un esfuerzo de transformación para acostumbrarse a ello, pero una vez iniciado el camino, la satisfacción que produce, además de las recompensas que nos dan ellas, merecen la pena y harán más cómoda la metamorfosis.

- Colaborador. Si te gusta la cocina, tienes medio curso aprobado. Ellas también vienen cansadas del trabajo, sin embargo, antes de meterse en la cama deambulan por la casa en busca de labores sin terminar. Procura ayudar todo lo que puedas para hacer vuestra vida diaria más fácil para ambos. A mí me ha tocado aprender a planchar y fregar como le gusta a mi esposa... y no he muerto en el intento.

- Independiente pero poco. Vale que tú tienes tus amigos. Y ella los suyos... cada uno tiene que encontrar un espacio para estar a solas o con otras personas cercanas. Pero el resto del tiempo, más vale que estés deseando pasarlo con tu pareja. Acostúmbrate a ir de compras, aunque te aburra y te desespere. Planea de vez en cuando un paseo bajo la luz de la luna, disfrutando sólo de su compañía. Cuanto más tiempo paséis juntos, más se afianzará vuestra relación.

- Imaginativo. Sobre todo en el sexo. No dejes que la rutina se instale en vuestra cama. Los hombres hemos dado demasiada importancia al tema del sexo. Muchos viven preocupados del tamaño de su miembro. ¿El tamaño importa? Pues claro... pero no tanto como nosotros creemos. Las mujeres han crecido y saben servirse ellas solitas. Si cumples con todos los demás puntos anteriores, éste no será el más importante, créeme. Ya procurará ella enseñarte el cómo y el cuando.

He dejado a posta en el último puesto el tema del sexo. Primero para que Rachel no me llame la atención diciendo que hablo mucho sobre lo único... Jajajajaja... Y segundo porque es en esto en lo que realmente estamos más en desacuerdo hombres y mujeres. Nosotros le damos demasiada importancia, y ellas, a veces, demasiado poco.

Ya está... dejo abierta la puerta para las rectificaciones y complementos. Ruego asímismo participaciones que rematen y mejoren lo dicho anteriormente, a ver si así logramos un consenso entre hombres y mujeres que nos acerque un poco más y nos haga algo más felices, aunque sólo sea por proximidad.




jueves, 28 de junio de 2007

el terror de la escuela


Hoy me he despertado echando muchísimo de menos a mi hija. La veo muchos días. Es más: ayer mismo estuvimos en un pueblo cercano viendo una feria de artesanía y la niña se lo pasó en grande, con tanta gente por la calle, la música, la fiesta... me encanta verla feliz, sonriente, juguetona. Me gustan sus risas y la forma que tiene de gritar "¡Paaapáááááá!", así, con acento en todas las vocales de la última sílaba. Y la echo de menos cuando no puedo estrecharla entre mis brazos, cuando no me da esos besos de mariposa en los labios con el máximo cuidado de no pincharse con mi barba. La he echado de menos y he pensado que me gustaría tenerla viviendo con nosotros, para poder despertarla y jugar con ella en la cama... pero bueno, las circunstancias mandan y hay que adaptarse a ellas. Quizá algún día mi sueño de educar y aconsejar en el mejor ambiente posible, se haga realidad. Y así desarrollaré mi vocación de enseñante.

Aprovechando lo de enseñantes, estos días atrás, no oigo hablar más que de la puñetera LOGSE (¿o es LOE?) en los informativos. Se ha desatado una guerra en la opinión pública orquestada por aquellos que han mantenido el monopolio de la educación y la manipulación histórica desde hace más de quince siglos: la Iglesia Católica.
Estos señores se niegan a perder cuota de mercado en el adoctrinamiento de las nuevas generaciones de españoles. Temen perder la, cada vez menor, influencia que tienen en nuestra sociedad, en las mentes fácilmente manipulables de los jóvenes en desarrollo. Tienen miedo de las mentes analíticas, de los que piensan por sí mismos, de los descreídos. Han olvidado que la doctrina se basa en la fe, no en las mentiras. Han olvidado que ya estamos en un estado laico, no vinculado a ninguna religión oficial. Y se han rebelado contra una asignatura (que por cierto me da la impresión que va a ser un coñazo) que sustituye a la que ellos aprovechan para contaminar los cerebros más jóvenes con dogmas, mentiras, falacias y falsedades históricas. Será que, como dice el refrán: "Piensa el ladrón que todos son de su misma condición". En fin... supongo que tarde, como siempre, no les quedará más remedio que pasar por el aro. O eso, o si se ponen muy beligerantes, correrán el riesgo de ver mermadas aún más las aportaciones económicas que reciben del Estado, directamente o a través de sus miles de fundaciones fantasmas.
Miedo me da ver crecer a mi hija y tener que mandarla al colegio. De hecho, cuando supe que mi mujer estaba embarazada, lo primero que hice fue informarme sobre una asociación catalana que propugna la educación de los hijos en el entorno familiar. No por exceso de proteccionismo, no peco de ése mal. Es que cada vez que veo el nivel cultural de los jóvenes de este país, la falta de criterio, lo poco que leen y lo fácil que resulta manipularles con una noticia, me dan escalofríos.
Vale que el sistema educativo que nosotros "sufrimos" no es el perfecto... pero, coño, por lo menos yo acabé los pocos estudios que tengo sabiendo leer correctamente y hacer las operaciones básicas sin tener que echar mano de una calculadora... cualidades que, por desgracia, no se pueden atribuir al general de los estudiantes hoy en día. No lo digo por decir, en serio. Conozco de primera mano casos que ponen los pelos como escarpias. Licenciados que no usan un diccionario ni por asomo. Diplomados que no saben hacer una declaración de la renta. Universitarios que no han leído más que lo que les exigían en la asignatura correspondiente para poder aprobar... Por supuesto que existen honrosas excepciones. Pero son eso: excepciones. En mi época lo excepcional era lo otro. No sé si yo tuve suerte con los profesores o el colegio; pero me inculcaron el amor por la lectura, el interés por la historia, el escepticismo filosófico, el automatismo matemático... yo que sé... cultura en general y preocupación por seguir aprendiendo.
Hoy los estudiantes sólo se preocupan de aprobar a toda costa. Son los exámenes y los resultados en estas pruebas lo que importan, no lo que se aprende. De modo que, una vez han pasado de largo por ése trance, no les preguntes nada tan sencillo como la definición de un triángulo, porque son incapaces de recordarlo.
Sé que es una utopía educar a mi propia hija en casa. Sé que no se puede privar a una personita de la interacción con los de su misma talla. Pero... joder, las ganas que me quedan de enviar a mi hija a una escuela masificada que no se preocupará por su desarrollo como persona. Me dan ganas de resucitar el espíritu de la Academia socrática:
"Mira hija, hoy vamos a dedicar el día completo a las matemáticas. Vamos a aprender a dividir. Porque junto con la operación aprenderás que significa el divide y vencerás, pero también a repartir mejor los recursos y a compartir con los demás". Y así con cada uno de los temas importantes para su desarrollo y realización completa.
Imagino que a cualquiera que lea esto, le parecerá razonable. Al menos un poco más razonable que aprender de memoria: "¿Eres cristiano? Sí, soy cristiano por la Gracia de Dios";"¿Qué significa ser cristiano? Cristiano significa ser discípulo de Cristo, nuestro Maestro y Salvador"

Te cagas...








jueves, 26 de abril de 2007

La buena música

Siempre he dicho, cuando me han preguntado qué clase de música me gustaba, que escucho de todo tipo, siempre que esté cantada por buenas voces o aquella que tenga "buena letra"; es decir, letras que digan algo o me lleguen por alguna razón... A estas dos categorías habría que añadirle una tercera, si lo pienso bien: la música interpretada con virtuosismo. Aunque mis conocimientos musicales son de lo más burdo, y mi cultura musical no me permite distinguir a Mozart de Beethoven, ni saber como se escribe siquiera, tengo un oído muy fino, que como al que no bebe vino, le permite distinguir si lo que consume es bueno o no.
Además gozo de una memoria musical extraordinaria, de modo que atesoro en ella canciones que me han gustado, música y letra completas, intactas, para acudir a ellas cuando lo deseo. Están en ella casi toda la historia de la música española desde el año 1970 en que descubrí esa cualidad.
Hoy me he acordado de una canción que interpretaban con maestría Joaquín Sabina y Alberto Pérez, aunque sus autores son Francisco Amargo y Manuel Villacañas... Y me he puesto a pensar lo caprichoso que es el destino (en palabras de Sabina "es un maricón"). De los tres genios de la música que grabaron el disco "La mandrágora" sólo éste último ha conocido el ÉXITO, así, con mayúsculas.
Para los que no sepan de qué hablo, La mandrágora se grabó en un cafetín del mismo nombre donde estos tres monstruos de la creación musical actuaban por la muy respetable cantidad de mil pesetas por barba y copas gratis... sin comentarios. Si queréis saber todo de Sabina, aunque casi todo está dicho, os sugiero que visitéis http://www.joaquinsabina.net
Junto a él, y nunca mejor expresado lo de juntos, tocaban y cantaban Javier Krahe y Alberto Pérez.
Si yo presumo de tener buena memoria musical, deberíais conocer a Alberto Pérez... eso sí es un archivo de canciones con patas. Y de Javier Krahe no tengo nada que decir. Probablemente el día que fallezca para nuestra desgracia, no habrá ningún instrumento musical en el mundo que suene como debería hacerlo... por que estarán tristes y de luto. Ojalá sea dentro de mucho, mucho tiempo.
Quiero tener un recuerdo para los tres, así que me he puesto a buscar por los interneses y he encontrado estas perlas... disfrutadlas:

Mi ovejita lucera esta es la canción de la que me he acordado hoy, y por suerte, he podido encontrar la versión original, en la que se aprecia toda la maestría de Alberto Pérez con la improvisación.
Una actuación reciente en El cafetal de Medina del campo de Alberto Pérez:



Otra de Javier Krahe con una de sus canciones más divertidas:



Un fragmento de "...Y todo es vanidad", un homenaje a Krahe.



Y por último, voy a postear este vídeo de Sabina por tres razones:
-Por ser una de esas canciones, y una de esas actuaciones que te ponen la piel de gallina, tanto por su letra como por la voz de Olga Román en la introducción.

-Porque en la letra:

De sobras sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.

Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.

No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina,
un teléfono ardiendo en la cabina,
una palmera
en el museo de cera,
un éxodo de oscuras golondrinas.

Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.

Hay un verso que hace referencia a una cosa que inventé hace más de 20 años para explicarle a una amiga mía lo que yo entendía por una relación perfecta: la teoría matemática del amor, que se resume en las siguientes proposiciones: 1+1' no es igual a 1; 1+1' no es igual a 1' y 1+1=2
-Y por último, porque es una letra que me gustaría dedicar a mi esposa; expresa muy bien lo que siento por ella, lo que quisiera decirla y no encuentro palabras para hacerlo.